David Hofmann

Por: Mariana Díaz
@catrielasoleri

Fotografías del sitio de David Hofmann.

Amantes de la fotografía, de la danza, del mar, del cielo y del agua, amarán por igual la obra del fotógrafo David Hofmann, quién captura a bailarines y bailarinas haciendo lo que mejor saben hacer, bailar.

En su obra ha logrado congelar a sus modelos de tal modo que sus poses y movimientos nos dan la sensación de libertad, vuelo, y armonía con la naturaleza, en un despliegue de perfecto dominio del cuerpo, comparable sólo con el dominio que el mismo fotógrafo tiene sobre sus tomas.

Actualmente él reside en Los Ángeles, y no sólo fotografía bailarines, sino también bodas y retratos familiares, entre otras cosas.

Si quedaste maravillado con su trabajo, puedes seguir apreciando su obra en
David Hofmann  y seguirlo en twitter e instagram como @sharkcookie

Fotografía y Eutanasia

Por: Mariana Díaz @catrielasoleri

La fotografía es sin duda uno de los medios de comunicación y expresión más polémicos que existen, en especial si nos referimos a la fotografía documental o periodística, ya que la realidad es siempre más dolorosa que la ficción.

Naturalmente, la fotografía se implementó y terminó siendo un recurso tecnológico inherente al periodismo, por la facilidad e inmediatez con la que sólo las imágenes pueden contarnos algo. De este modo, la humanidad ha logrado hacerse de un amplío acervo visual que documenta la historia. Así es como circulan en libros, revistas, en la red, y en nuestra mente, imágenes icónicas de épocas o sucesos.

Mucho se discute sobre el contexto en el que fue capturada una imagen, y sobre  la reacción del público ante determinada fotografía u obra de un autor, pero  pocas veces llegamos a saber sobre la historia posterior entorno a la fotografía y su autor, dando pie a muchos mitos y polémicas, como la que estoy por narrarles.

Desde hace dos años, el fotógrafo Tou Chih- kang se ha dedicado a retratar a perros que están a punto de ser sacrificados, luego de llegar al refugio de animales de Taoyuan y ser evaluados. En Taiwan como en el resto del mundo, se aplica la eutanasia a perros, para evitar o paliar la sobrepoblación. El objetivo de estas fotografías, es concientizar a la ciudadanía, sobre la importancia de la tenencia responsable, con su trabajo le está dando rostro a algunos de los miles de seres que han perdido la vida por el descuido y la irresponsabilidad humana.

Hasta ahora, han sido 400 los canes que pasaron por su lente, justo antes de la eutanasia, pero  cifras oficiales esperan “dormir” a decenas de miles este año.

Como pro animalista, la iniciativa me parece noble, sin embargo, es una tarea que yo no podría llevar a cabo. No imagino de donde saca la fuerza para retratar a inocentes que desconocen su destino, y de los cuales, probablemente una buena cantidad, no haya conocido la ternura de una caricia o un abrazo  afectuoso, la compañía de un ser humano que se dedicara a hacerlo feliz y procurarle las mejores condiciones.

Sin duda, retratarlos para crear conciencia es mejor que no hacerlo y mantener en ocultas a las millones de voces que fueron calladas sin derecho a nada. Pero, ¿qué opinan ustedes?

Habitación de película

Por: Mariana Díaz @catrielasoleri
Hace aproximadamente ocho años, comencé a ver la adaptación cinematográfica de La Naranja Mecánica, y desde entonces no hay quien me pare. El libro también me gusta, es delicioso, a excepción del último capítulo, pero, la película es LA película, y, ¿cómo no iba a serlo con semejante director? Debo decir también que, esta fue la primera película que vi de Kubrick, y se convirtió sin duda alguna en uno de mis directores favoritos, junto a Buñuel y Bergman.
Pero el asunto que quiero tratar hoy, es referente a las habitaciones, y no a los directores, porque desde la primera vez que vi La Naranja Mecánica, me enamoré de la habitación de Alexander De Large. Me parece una obra artística del diseño y el buen gusto. Tiene en ella objetos caros y bellos, no más. No hay a la vista nada que no merezca ser contemplado, ni siquiera un rastro que delate la humanidad de Alex, quizás porque carezca de ella, y por lo cual, su habitación que en apariencia sólo comunica buen gusto, termina diciéndonos más del personaje, de lo que aparenta.
Alex es un ser misterioso, un joven que guarda mucho secretos, y tiene una vida oculta. Es humano sin duda, pues ondea encantado defectos relacionados a la maldad, como la ambición, el placer por dañar a otros, y demás, pero fuera de ello no nos permite ver ninguna otra característica humana. Tiene pocos pero exquisitos gustos, desprecia lo común, y no tiene reparo en manifestarlo, como cuando junto a su séquito, golpean sin piedad al anciano borrachín que encuentran en la calle.
En conclusión, las habitaciones dicen mucho, muchísimo, sobre sus dueños. No sólo su contenido, sino el orden, o la falta de este, lo que está visible, y lo que no, los colores, y cada pequeño detalle. Y si te interesa el tema, puedes encontrar bastante material sobre la bedroom culture, y asombrarte, porque desde los setenta a la actualidad, muchas cosas han cambiado, incluidos los usos de las habitaciones. Pero antes de que te claves en eso, cuéntanos que habitación de película, caricatura, libro, o cómic, es tu favorita.

Paul McCartney, mi mantra.

Por: Mariana Díaz @catrielasoleri

A los 16 años me convertí en Beatlesta, sin vuelta atrás, cuando un amigo hondureño me envió la canción I am the walrus. En ese momento yo no tenía la menor idea de cuanto llegaría a amar la música de Los Beatles, ya que obviamente conocía algunas canciones, pero hasta entonces no había sido tocada por la mano espirituosa de la legendaria banda. Es extraño iniciarse justo con esa canción, pero quizás fue su peculiaridad lo que necesitaba para responder al llamado.

Así que cursé el último año de la preparatoria, aprendiendo más de los Beatles, que de contabilidad o etimologías grecolatinas. Y no me arrepiento. Por supuesto, el aprendizaje no se detuvo ahí, pues la ingresar a la universidad, conocí a una de las personas más apasionadas y conocedoras de los Beatles, que cualquiera pueda encontrar, Luza, una bellísima mujer que cargaba una carpeta con TODAS las letras de canciones del cuarteto de Liverpool, y algunos dibujos que ella misma había hecho. Además de cantar bonito y saberse todas la letras, nunca tuvo reparo para compartir su conocimiento conmigo, me platicaba cosas que yo desconocía, me prestó sus discos, y la antología. Ella era fanática de Paul, y yo de John, así que yo la llamaba Paul, y ella me llamaba John. ¿Qué mejor persona pude haber conocido en la universidad? Quizás sólo al hijo de algún Beatle, y tengo mis dudas.

Luza amaba las baladas de Paul, y yo la psicodelia de John, aunque con el tiempo fui apreciando cada momento e innovación de los fab four. Los Beatles me abrieron la perspectiva para escuchar a otras grandes bandas como Pink Floyd y King Crimson, pero lo más importante es que hicieron de la música un pilar en mi vida, cuando antes sólo era un acompañamiento de fondo. De mi ipod muchas bandas van y vienen, pero ellos tienen un lugar privilegiado ahí, en mi cabeza, mi corazón, y en mi vida.

Y toda esta introducción es para contarles que hace dos meses viví el que hasta ahora ha sido el mejor día de mi vida, asistí al concierto de Paul McCartney en Guadalajara. En el 2010 vino a México, y yo no tuve la oportunidad de ir. Estaba poco menos que destrozada, así que días antes, y días después, procuré alejarme de redes sociales, noticiarios y cualquier producto mediático que pudiera recordarme la tragedia de no estar ahí. No sólo me había perdido el concierto de uno de los mejores artistas con vida, sino la oportunidad de estar ante la presencia de uno de mis más amados ídolos, alguien a quien jamás pensé que pudiera ver en persona, así que mi nivel de tristeza no era para menos.

De 2010 a 2012 arrastré ese pesar, sufriendo cada vez que alguien me contaba lo maravilloso que la había pasado coreando a Paul, bajo una impetuosa lluvia. Así que cuando anunciaron el regreso de Paul a México, me organicé tan rápido como nunca en mi vida, con mis primas, para comprar boletos y asegurar nuestra presencia en el evento. Los precios estaban por los cielos, y compramos boletos en cancha. Lo importante era estar ahí, y pasarla bien.

Llegamos al concierto con buen tiempo, pero no demasiado temprano. Las filas para cancha ya eran largas, y al formarnos alguien nos indicó que esas filas eran para hombres, y nos señaló una única fila para mujeres, que por cierto, era muy corta. Una de mis primas (Rocío) se fue con su novio a la fila de hombres para acompañarlo, y después Gaby se quedó con ellos, así que Sara y yo nos quedamos en la fila femenina, para buscar un buen lugar para todos, la idea era entrar lo más rápido posible, y apartar lugares para el resto. Así lo hicimos, y aunque los policías nos pedían que no corriéramos, tuvimos que ignorarlos. Fuimos primera fila en cancha, podíamos ver perfectamente el escenario y las pantallas. No podríamos movernos de ahí para comprar cerveza, o ir al baño, pero, ¿a quién le importa? Mi prima y yo, platicábamos de lo afortunadas que habíamos sido de alcanzar a llegar a la primera fila, nadie podría taparnos, y aunque de lejitos, veíamos perfectamente a Paul. Irradiábamos alegría y nos tomábamos fotos. El resto del grupo se quedó un poco atrás, pero también tenían un buen lugar.

Sara (amarillo) y yo (celeste).

No podía ser mejor, pero sí lo fue. Estábamos ya muy acomodadas cuando de pronto llegó una chica de Ocesa, y nos señaló a 5 personas, “1, 2, 3, 4, 5”. Éramos un chico, dos chicas, mi prima y yo. Se fue. Regresó y nos volvió a contar, “1, 2, 3, 4, 5,  vengan conmigo”. Mi bolsa se atoró en la barda en la que estaba recargada, y le pregunté a mi prima para que nos estaban llamando. Ella me ayudó a jalar mi bolsa, me tomó del brazo y me dijo “tú ven”.

Una señora nos siguió, olió que algo importante iba a ocurrir, cuando a mi no me pasaba ni por la cabeza lo que estaban por decirnos. No recuerdo que pasó con exactitud, pero la chica nos regaló boletos en primera fila a los cinco, nos dio instrucciones, nos pidió que bailáramos como nunca, y nos indicó el tiempo en el que debíamos llegar, pues el concierto estaba por empezar, (la señora, que además era una sangrona, no consiguió nada). Los chicos con los que hasta ahora no habíamos cruzado palabra, resultaron ser los mejores compañeros de concierto que uno se pueda imaginar. Ale, Juan y Miriam. Mi prima le regaló el boleto a su hermana, pero ella le fue leal a Sandro, su novio, así que Sara terminó ocupando el lugar que el destino había querido obsequiarle.

Casi sin aliento, logré llamar a mi madre mientras corría a la puerta que nos indicaron, para contarle lo que acababa de suceder, y más tarde durante el concierto también le llamé para que escuchara “Yesterday”, la canción que a ella más le gusta de Paul, y que toca en el órgano, desde tiempos inmemoriales.

Cuando llegamos a los asientos  que nos regalaron, resultó que estaban justo frente al escenario, no había mejores lugares que los nuestros. Un policía me contó que el precio de los asientos de esa fila era de $23, 000. ¡¿Qué?! Ni en sueños hubiera podido comprarlos, y lo que es más sorprendente, es que ni la gente que pagó por estar en el soundcheck, pudo verlo de tan cerca.

No fuimos los únicos bendecidos, pues a otras personas también les regalaron boletos junto y detrás de nosotros. Mi prima y yo intercambiamos facebook con los amigos que habían estado con nosotros en cancha, y hasta la fecha seguimos hablando del concierto. Fueron muchos los momentos mágicos, pero creo que ninguno es tan impactante como los fuegos artificiales de Live and Let Die. Puedes saber que ocurrirá, pero jamás se está preparado para vivirlo en primera fila. La descarga de adrenalina es indescriptible, uno siente que se está quemando, y la emoción se dispara a lo loco.

Juro por mi vida, que nunca había bailado, gritado, y cantado tanto como esa noche. Nunca había sido tan feliz, y nunca, pero nunca, me hubiese siquiera atrevido a soñar que algo tan maravilloso me pasaría. Todas la preocupaciones me parecieron pequeñas, el universo se había conectado conmigo, y me estaba mandando un mensaje. La mañana del 05 de mayo de 2012 desperté contándole a mi prima que había soñado que un acontecimiento muy grande en mi vida, me había hecho creer en la existencia de un Dios, pero que no sabía que había sido, y ¡pff!, en la tarde nos regalaron la oportunidad de ser tocadas por el fino tacto de la mirada de Sir Paul McCartney. Siendo sincera, sigo sin creer que exista un Dios, pero sin duda me siento bendecida por la vida, y por alguna vibra cósmica que azarosamente me eligió para darme un gran regalo. “Paul McCartney” se convirtió en mi mantra, y desde ese día decidí reprochar menos, agradecer y compartir más.

Paul McCartney hablando de la luna que se lució esa noche en el cielo.
La tomé con mi blackberry, así que no sean severos.

Imagen extraída de  Terra TV.
Yo (celeste), Sara  (amarillo), Miriam (negro), Ale (blanco). 

Y por cierto, resultó que Ale es una gran artista, miren la acuarela conmemorativa  que hizo de nosotros, y visiten su perfil en deviant art dando click sobre la imagen.

El desastre de la masificación tecnológica. Caso: The Wall

Texto: Mariana Díaz @catrielasoleri
Fotografías: Fernando Araiza @fernandoaraiza

Roger Waters volvió a México, y a diferencia del 2010, esta vez sí pude asistir a su concierto, uno de los acontecimientos más esperados y definitorios en la vida de un Pink Floyder.

Durante la odisea  que viví en compañía de un amigo, para llegar al concierto, pensé en varias formas de abordar la anécdota, por ejemplo, en como el autobús en el que viajábamos se paró en un caseta, y algunos hombres tuvieron que empujarlo hacia una orilla de la carretera, en donde pudieran revisarlo y hacerlo funcionar de nuevo.  En las decenas de revendedores que nos acosaron antes de entrar y también dentro del foro sol. Pero terminé decidiéndome por relatar una problemática que me afectó de manera directa: tuve que valerme de  las pantallas de los celulares con los que mis vecinos de concierto videograbaron muchas de las canciones, porque ese fue el único modo en que pude ver ciertas partes del concierto, ya que al parecer todos ellos pensaban que eran los únicos en todo el evento grabando, que sus cámaras eran las de mejor calidad, y que nadie tendría un mejor ángulo que el suyo. Pero la realidad es que el 99% de esas grabaciones son basura, tanto por sus horrendas voces mal siguiendo la canción,  como por las miles de pantallitas que se levantan frente a la de ellos, y por los vecinos que los empujan con y sin intención.

Sé que todos, absolutamente todos lo hemos hecho, sobre todo en el primer o primeros conciertos a los que asistimos en nuestra vida, porque queremos atesorar dicho momento para siempre, pero también es cierto que al llegar a casa y comparar el producto obtenido entre la expectativa y la realidad,  la decepción y la vergüenza es enorme. Esas grabaciones si bien le va a la humanidad, terminan perdidas en un disco duro que más tarde será arrinconado, siendo el almacén de muchas cosas que más hubieran valido de haberse vivido a flor de piel, y no con los ojos puestos en una pantalla, pendientes de capturar con una baja resolución.

¿Y qué me dicen del flash? Al iniciar The Wall, se anuncia con claridad la petición de no usarlo, para resguardar y asegurar la correcta y magistral proyección que se preparó, para el que quizás sea el espectáculo más grande e imponente hasta ahora hecho. Fíjense bien, no se prohíbe en ningún momento tomar fotos, son inteligentes, demasiado. Saben que actualmente resultaría imposible controlar los dispositivos móviles de la audiencia, así que amablemente piden algo sencillo y razonable. Es probable que una inmensa mayoría del público no sepa que el alcance de su flash es de unos pocos metros, y que por mucho sólo conseguirán iluminar cabezas del público frente a ellos, es probable que muchos se sientan impotentes al desactivar su flash e intentar fotografiar objetos en movimiento, con cámaras que no ofrecen ajustes manuales. Y entre una foto mala y una pésima, colaboran en la disminución de la experiencia colectiva.

Señoras y señores, puede que lo sepan, puede que no, pero hay profesionales de la imagen, que nos ofrecen productos de altísima calidad, como los conciertos en dvd. Expertos montajistas crean para poner a nuestra disposición obras maestras que reproducen conciertos, para que podamos disfrutarlos el día y la hora en la que queramos. Pero sobre todo, para que podamos disfrutar del concierto cuando estamos en el, sin preocuparnos por la batería de la cámara, o el encuadre.  Los conciertos son para bailarlos, cantarlos, besarse, abrazarse, gritar, llorar, VIVIRLOS. Desde el 2007, año en el que pude ver por primera vez a Roger Waters en vivo, muchas cosas han cambiado, ahora es extraño que alguien no tenga cámara en su móvil, y más aún que no sea un prosumidor.

A continuación comparto las fotografías de @fernandoaraiza, que como notarán estaba en la sección platino, y no en la general, como yo y las miles de almas que me hicieron enfurecer al disminuir el alcance de mi metro cincuentiseis centímetros de estatura, entre sus brazos y cámaras inestables.

Voyeurismo en la URSS

Por: Mariana Díaz @catrielasoleri

Uno de los trastornos sexuales y mentales más conocidos y más padecidos es sin duda el voyeurimo, que tiene relación directa con el arte y la obsesión de muchos artistas por el cuerpo humano. Miroslav Tichy, fotógrafo checo que fue encarcelado 8 años por la Unión Soviética debido a sus actividades subversivas, ha desarrollado su obra en torno a esto. Sin embargo, no destaca por su historia ni por su parafilia, sino por la peculiaridad de sus cámaras.

Como podemos apreciar, esta cámara está hecha a partir de materiales reciclados (tubos de cartón, metales, madera, lentes graduados, entre otros) que él mismo consiguió y armó para capturar las imágenes que lo dieron a conocer en el mundo entero, y lo sacaron del anonimato en el que conseguía fotografiar sin permiso a cientos de mujeres que espiaba. Actividad que por cierto, sigue llevando a cabo todos los días, con obsesiva diligencia. Y sólo con las cámaras que él ha hecho.

La obra tan extraña como su autor, se caracteriza por la imperfección que el equipo fotográfico daba como resultado en los negativos e impresiones de sus capturas. De las cuales el mismo retocó con lápiz gran cantidad de estas, para resaltar y embellecer los detalles que elegía. Lo que sin duda lo convierte en uno de los más destacados aficionados de la fotografía que existen en el mundo, y que probablemente será venerado durante mucho tiempo por los fanáticos de la lomografía.

Para los detractores de esta particular obra, es importante señalar que Tichy no buscaba la fama ni la comercialización de sus fotografías. El propósito de su creación fue y ha sido siempre, alimentar su voyeurismo, obteniendo  e inmortalizando de manera furtiva estos retratos.

Por último, les comparto una compilación de las fotografías que fueron expuestas en la galería Beijing Art Now.

Nada, Janne Teller

Por: Mariana Díaz @catrielasoleri

Pierre Anton, un Cioran en potencia abandona la escuela a temprana edad, cuando descubre que nada vale la pena, y es aleccionado por sus compañeros de clase, que se niegan a aceptar el discurso que vocifera todos los días desde lo alto de un ciruelo.

Eso es Nada, la novela de Janne Teller que ha causado controversia desde hace poco más de 10 años que se publicó, pues a través de personajes infantiles se da a la tarea de reflejar a una sociedad contemporánea que está dispuesta a pagar grandes sumas a cambio de el “significado” que otros han encontrado haciendo grandes y dolorosos sacrificios.

Tal como El Principito, Nada es un clásico infantil imperdible para los adultos, una de esas historias que están para recordarnos quienes somos, y en que nos hemos convertido, porque no hay voz más sincera que la de un niño, una historia sin caducidad y con increíble pertinencia en el México de la actualidad, sobre todo ahora que está en boga el video de los niños incómodos que exigen a los candidatos a la presidencia compromisos y cambios reales para nuestro país.

 

Rolling in the deep, or in the misery

Por: Mariana Díaz @catrielasoleri

No es por atacar a nadie, estoy segura de que a todos nos gusta, o nos gustó el hit de Adele, Rolling in the deep, que ha ganado el éxito de manera justa. Pero, ¿realmente son necesarios tantos covers? No me extrañaría que cualquier día de estos gané el récord mundial de la canción más covereada.

Hay que reconocer que algunos son muy buenos, pero que además sorprendieron porque no ubicábamos a los intérpretes en este género, como es el caso de la interpretación hecha por Linkin Park.

Y claro, siendo mexicanos no podemos pasar por alto a los niños que se hicieron famosos por su cover de la ya globalmente reconocida canción, por supuesto me refiero a los Vazques Sounds.

Pero créame cuando le digo que no todo son miel sobre hojuelas, porque así como hay buenas interpretaciones, las hay de provocar nauseas, llanto, crisis nerviosas, epilepsia, dolor abdominal, migraña, depresión, callos en los pies, y hasta pensamientos suicidas.Y para no seguir con una lista interminable de síntomas y afecciones, si usted no ha escuchado la “monada” que hizo Liz Vega con la canción, compruebe usted mismo que no exagero.

Ahora, sí usted llegó hasta este punto del post, quizá sea muy valiente, así que permítame promover el autoconocimiento en usted, querido lector, invitándolo a conocer hasta donde llega su capacidad de asombro, de terror, y, ¿por qué no? su umbral del dolor.

¿Conoces otra versión perturbadora de Rolling in the deep? No dudes en compartirla con nosotros en los comentarios 😉

Seguiriya, el lamento gitano

Por: Mariana Díaz
@catrielasoleri

La seguidilla que se deformó hasta lo que hoy conocemos como “seguiriya”, es uno de los cimientos del flamenco, y se cree que surgió entre Cádiz y Sevilla, a finales del siglo XVIII, aunque otros afirman que es el resultado de un cántico bizantino, que surgiría en el siglo IX.

Su ritmo es uno de los más complicados, y sus letras se caracterizan por ser trágicas y de carácter profundo y sentido, ya que comparte las bases con el cante jondo, asunto que también es refutado por algunos expertos, que argumentan que la seguiriya es el palo flamenco* más cargado de ritmo.

Si bien es reconocido por la danza, fue hasta poco antes de la mitad del siglo pasado, que el baile se incorporó a la seguiriya, que hasta entonces sólo se expresaba a través de un cante oscuro y solemne. Es importante mencionar que sólo es acompañado por la guitarra, palmas, y ocasionalmente por castañuelas, ya que otra de sus características más importantes, es que prescinde de la ornamentación excesiva, quizás por su naturaleza ligada a la pena y el dolor.

Así pues, el baile por seguiriyas es algo relativamente nuevo, reservado para los más doctos en el arte flamenco, por la precisión que se requiere para su interpretación. Y a pesar de que pueda parecernos una sucesión aleatoria y desenfrenada de taconeos, pausados únicamente por movimientos lentos y profundos de las extremidades, es mucho más complicado de lo que aparenta, ya que requiere un control impecable de todo el cuerpo y un oído entrenado para respetar el ritmo, mantener y plasmar la esencia que le dio vida.

*Palo Flamenco: Variedad del cante flamenco tradicional.

Cante, por Camarón de la Isla

Baile por Seguiriyas con Antonio Gades y Cristina Hoyos, guitarra: Emilio de Diego, y cante: El Lebrijano

Baile por Seguiriyas con Pilar López, cante: Diego Clavel, y guitarra: Melchor de Marchena

Fuentes:

Flamenco de la A a la Z

Compás Seguiriyas Flamenco 2010

Wikipedia: Flamenco